Lean Tesis sobre una domesticación de Camila Sosa Villada
Con un tono sensible y a veces, por qué no, graciosamente cruel, en la última novela de Camila Sosa Villada se puede leer el funcionamiento recíproco de una dinámica que existe en las relaciones amorosas, pero también afectivas en general, donde la norma (y por qué no, la antinorma también) se manifiesta como lo que es: un refugio abrasador. Tesis sobre una domesticación no podía haber sido un título más literal para esta obra.
Brevemente, la novela trata sobre una actriz destinada a ser parte de una dinastía de estrellas icónicas (ecos de Manuel Puig), oriunda de una familia humilde, una travesti deseada por todas las personas y que las transforma, acobija y suelta a su libertad al dirigirles la mirada. Ella se casa con un hombre gay, su maridito, un abogado proveniente de una familia rica y adoptan un niño. La actriz se consagra al interpretar -contra todo pronóstico de las productoras- La voz humana, obra célebre de Jean Cocteau. Un fragmento de la introducción de ese texto se cita al principio de la novela. Vale la pena traerlo, por una parte para no spoilear a lx lectorx de esta reseña, por otra parte para transmitir la vibra con la que puede encontrarse en la obra de Sosa Villada:
"El autor propone a la actriz que abandone la ironía, la amargura y la expresión directa del subtexto de mujer destrozada. Se trata, simplemente, de una mujer muy enamorada, con pocos recursos intelectuales, que lucha hasta el final para arrancar al hombre una confesión sincera y para que, al menos, se salve así la memoria limpia del amor anterior.
La imagen continua que el autor desearía que se transmitiese al público es la de un animal herido que se desangra y que, al final, realmente inunda de sangre verdadera todo el espacio escénico."
En este sentido, varios elementos reunidos en la ficción fundamentan su carácter de tesis. Por una parte, los personajes no tienen nombres, son denominados genéricamente en sus roles lo que da cuenta de que podría ser cualquiera: la actriz, el maridito, la madre, el padre, el hijo, el hermano. Esta generalidad es reforzada por la exacerbación de los roles requeridos por las instituciones abordadas como la familia, el matrimonio, la pareja, y cómo tensiona la cuerda con las identidades que ocupan esos papeles: un no lugar.
La actriz (denominada no acorde a una institución sino en relación a su arte, al desarrollo de su personalidad particular) tiene una performatividad en acción que como quien se cambia de disfraz logra inventarse dentro de esos roles que le toca/elige ocupar. No deja de fracasar en su domesticación de alguna manera como los otros, pero podría ser lo que alguna vez Carlos Correas definió como ser "no solamente un desintegrado sino un desintegrante también".
Ahora veamos qué pasa con el tema de esta tesis.
Según el diccionario:
"DOMESTICAR. De doméstico. Del lat. domestĭcus, de domus 'casa'.
traducción 1. Reducir, acostumbrar a la vista y compañía del hombre al animal fiero y salvaje. Sin.: amansar, desbravar, domar, amaestrar, someter, dominar, acondicionar.
traducción 2. Hacer tratable a alguien que no lo es, moderar la aspereza de carácter".
Como se ve en estas definiciones, la domesticación está ligada a una institución -el hogar- y siempre implica una relación donde alguien realiza en otro una acción para mantenerlo a raya. Para transformarlo de salvaje -es decir, sin institución, sin norma- en doméstico. En la novela la domesticación no es siempre una acción unilateral, más bien los personajes domestican y a su vez son domesticados, cada uno a su manera, depende qué aspecto de sí convenga "reducir" para el otro.
La domesticación sirve a los domesticadores para asegurar -a través de la norma- la presencia del otro. El ser domesticados siempre es un lugar de sufrimiento fatal pero a la vez, de alguna manera, también elegido en la novela, porque también es un lugar seguro. Los pasos adelante en la institucionalización del amor parecen ser la forma conocida de sellar ese sentimiento, pero no es suficiente para los personajes. Domesticar-ser domesticado al mismo tiempo me hace acordar a esa famosa frase de que el amor es dar lo que no se tiene a alguien que no lo necesita. Un intercambio fallido. La domesticación en términos de institucionalización da sentido a este tipo de amor porque en última instancia es más difícil nadar en aguas desconocidas.

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